Identidad cocinada a fuego lento
La tradicional Paella de la Amistad, es el corazón de la Fiesta Nacional de la Diversidad Cultural, un símbolo de unión comunitaria y un motor clave para el turismo local. Tras semanas de profunda incertidumbre y debates políticos sobre su viabilidad económica, la confirmación de su realización representa un triunfo de la identidad geselina sobre la adversidad.
Trascendencia
La paella trasciende el plano meramente gastronómico; es un ritual colectivo que desde 1980 convoca a residentes y visitantes alrededor de una paellera gigante. Ver los cientos de kilos de mariscos, arroz y condimentos fusionarse bajo el mando de los expertos cocineros, no es solo presenciar la preparación de un plato, sino revivir la historia de una ciudad que se formó gracias al encuentro de diversas culturas.
El gran problema
y las pequeñas soluciones
Este año, la crisis económica global y la falta de patrocinadores, amenazaron con romper la tradición. El intento oficial por descentralizar la propuesta a través del nuevo “Camino de la Paella” —invitando a restaurantes privados a sumar el plato a sus cartas— nació como un paliativo necesario para dinamizar la economía del sector. Finalmente se entendió que el circuito gastronómico privado no reemplaza el misticismo del gran almuerzo popular, que este año se llevará a cabo en el predio del ex Shopping Alas.
Afortunadamente, las gestiones de último momento entre la Municipalidad, empresarios y trabajadores gastronómicos locales, lograron rescatar la paella comunitaria. La lección que nos deja este episodio es clara: en tiempos difíciles, la cultura y las tradiciones no son un gasto prescindible, sino el ancla que sostiene nuestra cohesión social y nuestro atractivo de cara al país. Mantener encendido el fuego de la Paella de la Amistad es ratificar que Villa Gesell sigue creyendo en el encuentro, en su historia y en el trabajo conjunto de su gente.
El comunicado oficial
La 45.ª edición de la Fiesta Nacional de la Diversidad Cultural tendrá nuevamente uno de sus encuentros gastronómicos más tradicionales: la Paella de la Amistad, que se realizará el domingo 11 de octubre, al mediodía, en el predio del ex Shopping Alas.
Las gestiones para concretar la realización de la tradicional paella fueron llevadas adelante por el intendente municipal, Gustavo Barrera, quien mantuvo una reunión con empresarios y trabajadores gastronómicos de amplia trayectoria cerrando el acuerdo para llevar adelante la propuesta. Del encuentro también participó el secretario de Turismo, Cultura, Educación y Deportes, Emiliano Felice.
Información Adicional
Trascendió que César Pavón trabajador gastrómano ligado por muchos años a La Taberna de don Ramón, es abanderado del proyecto y lo acompañarán voluntariamente, compañeras y compañeros gastronómicos para la elaboración de la paella, mientras que decenas de jóvenes colaborarán para servirla. Al cierre de esta edición Pavón se encontraba en Mar del Plata para concretar el alquiler de las paelleras (serían 4 de doscientas porciones cada una). Además se reunirían con los proveedores de los frutos de mar.
La mirada histórica
Hablar de la Paella de la Amistad es invocar de manera inevitable los nombres de Mario Graziano, Jaime Mosteiro y Alfredo Ezpeleta, dos vecinos fundamentales cuya experiencia ha comandado los fuegos y la logística de esta cocina monumental durante años. Su participación trasciende la mera destreza culinaria; representa el saber popular transmitido y la voluntad inquebrantable de una comunidad que aprendió a trabajar en equipo. Sería bueno que en esta edición sus nombres sean recordados en el evento gastronómico central, sería un acto de justicia histórica. Ellos encarnan el verdadero espíritu geselino: ese que demuestra que la identidad de un pueblo se sostiene gracias al compromiso de sus hombres y mujeres más dedicados.






