. BREVES y CORTITAS . BREVES y CORTITAS .
Explicación… El Tedeum (del latín Te Deum laudamus, “A ti, oh Dios, te alabamos”) es uno de los himnos cristianos más antiguos y tradicionales de acción de gracias. En Argentina, se celebra oficialmente cada 25 de Mayo y 9 de Julio.
Presencias… Y allí estaban. Muchos y muchas. Oficialistas y opositores. Escarapelas y sonrisas. Apretones de manos y besos.
Dos filas… Fiel a la costumbre, ocuparon filas de bancos diferentes… Como en el HCD…
El llamado… Finalizada la ceremonia, el Padre Tomás hizo el pedido…Y todos accedieron….
La foto… Y “Montescos y Capuletos” posaron juntos, dando un ejemplo que se puede…
El mensaje… El presente y el futuro se construye con todos y todas juntos.. Es un proceso colectivo…
Hablando del colectivo… Por ahora, hasta que culmine el nuevo proceso licitatorio, seguirá prestando el servicio la empresa “Viejo Bus”…. Y anticipamos: Después también…
Lugar de encuentro… Tradicional cafetería céntrica, en la que habitualmente se reúnen tradicionales referentes de la UCR local, reunió también a ediles y asesores de LLA.
Por ahora…. Y quizás solo por ahora, en mesas separadas…
Las penas son de nosotros… Las “vacas” son ajenas…. Muy pocas reservas para lo que se viene… Hay buenas ofertas en tradicionales hoteles….
Tesis…Hoy presentaré mi tesis doctoral “Literatura y Twitter” Exhausto aguardo el momento de dar lectura a la línea y media de mi discurso
Cuentista…Devora su existencia más inmediata, al nutrirse la computadora de sus breves relatos.
Finitud…Toda historia que se precie debería poder esculpirse en la lápida de cualquier tumba.
Julio…Por algún atávico instinto, la gallina de Cortázar sigue incubando aquel libro del que emergen volátiles hojas en blanco de tres yemas
Pregunta… ¿Juegas a escribir?, me dijo, y aquí sigo atrapado. ¿Juegas a escribir?
Metamorfosis… Él deseaba convertirse en su perro, y el perro, en él. Un día sucedió, pero ni el hombre, ni el perro, ni los vecinos notaron el cambio.
Ciclo… Deseado. Conseguido. ¡Mierda!
Destajo… Desde que el enterrador cobra por horas, la tasa de mortalidad ascendió. Los únicos tres que quedan vivos discuten si fue buena idea.
Fertilidad… Para obtener el empleo, cruzó los dedos antes de la entrevista. No lo obtuvo, pero hoy tiene un dedo más en cada mano. Son gemelos.
Filosofía… Desde que te conocí, yo soy yo y tu circunstancia.
Restaurante… Se metieron en la cama y descubrieron que sus sexos se habían intercambiado. Y recordaron la cena en ese restaurante de comida exótica.
Castigo… En lo profundo del infinito suspira al evocar los placeres que no vivió para ganar el cielo. Le pesa saber que los recuerdos serán perpetuos
Género… Pasados los cien años del hechizo, la bella durmiente se resiste otra vez a despertar: «Tarde o temprano, sueña, lo intentará una princesa».
Amaneciendo… Cada mañana, antes de maquillarse, asesina un espejo.
Soñé… Te soñé un día por la tarde, con el sol escondido tras las nubes y el amor que había salido a buscarte.
Círculo… Lloraba. Con su mismo llanto se arrullaba. Dormía. Soñaba. En sus sueños aún lloraba.
Autobiógrafo… Casi al concluir su autobiografía, se dio cuenta que su vida era frívola. Entonces, escribió su futuro disoluto y se dedicó a disfrutarlo.
Conciencia… Cuando recibió el beso de la princesa, tomo conciencia de su verdadera naturaleza. Era un simple sapo de estanque.
Ausencia… No soportaba la idea de odiar al otro. Tomó el arma y disparó. Es una pena que no haya podido asistir a su propio entierro.
Terrible… La agarraba fuertemente con las dos manos por miedo a perderla y
la sonrisa se mantenía… era una buena foto.
Secreto… Le dejó de latir el corazón pero no murió. Los cardiólogos no encontraron explicación Su ex amante se llevó el secreto a la tumba
Final… La colgó de la noche cuando se dio cuenta, que sólo lo iluminaba para acariciar su sombra.
Formas… La amaba, sin dudas ni recelos: su adoración y tormento: debía ignorarla para poder tenerla a su lado; hablarle fingiendo otra voz; acariciarla con manos diferentes a las suyas; besar con labios que fueran como los de otro.
Miradas… “El tiempo, desde mi perspectiva, es una gran madeja de seda de la que todos debemos tejer”…
Sin fundamentos para debatir, la mosca dejó de luchar y pidió a la araña terminar, de una vez por todas, su faena.
Arenita… Mira el vacío y se paraliza. El vértigo lo invade, pero se aferra a las paredes evitando la caída. Cierra los ojos, quisiera no estar ahí. Oye en la oscuridad voces pétreas que ascienden hasta él, distorsionadas. Cuando el grano de arena por fin abre los ojos, observa con asombro el tiempo detenido. Ignora que en su arcaico reloj hoy es historia
Duda… El final suele ser un caracol en forma de punto, un laberinto en el que te sumerges a la búsqueda de las claves que se cerraron ente tus ojos, o tal vez las que continúan abiertas bajo tus pies, sobre las letras, cómplices juguetonas de la historia expandida en el horizonte blanco de la hoja, y ya convertidas en el fantasma que busca darle vida a las palabras con un soplo sobre tu nuca. Mientras, mi teclado sonríe al ver dudo sobre que tecla golpear.
Contradicciones… Mi padre amaba el boxeo y yo deseaba escribir. Me hablaba de Nicolino Loche y yo a él de Borges. Me describió con pasión la astucia para sacar golpes precisos, inesperados, el contraataque explosivo y certero. Y yo descubrí los cuentos breves.
Exceso… Cualquier historia que sobrepase las cinco líneas es susceptible de convertirse en una novela. Para evitar esa tentación, el personaje ideal es el suicida, de quien te puedes deshacer con un pronombre, una conjunción, un verbo contundente y un adjetivo sutil. Evita mencionar los motivos que le llevan a su drástica decisión o los aspectos morales, con lo que solo conseguirías sumar líneas vacías a tu cuento breve.
Nota: En el caso de que el suicida sobreviva (hay suicidas muy poco profesionales), remátalo en el suelo, al instante, sin concesiones, antes de que su mirada moribunda se pose en tus ojos y llegues a tomarle cariño, lo que te llevaría a escribirle más líneas de las estrictamente necesarias.
Tres de cien palabras. Un ejercicio tan solo
Beso
La única condición que pongo a mis relatos es que tengan justo 100 palabras. Así siempre quedan precisos y sin excesos. Es cierto que, a veces, la falta de palabras me impide terminar la trama. Si no me quedan vocablos para narrar cómo descubren a un homicida, dejo libre al asesino y tampoco pasa nada. Otras veces, la falta de palabras tiene su parte positiva. Ayer escribí un relato en el que dos amantes comenzaron a besarse cuando llevaba 98 palabras; como ya no tenía espacio para deshacer el beso, los dejé ahí, fundidos, con los labios pegados, besándose eternamente.
Fin
Marcos sabe que va a morir. Vendrán por él porque algo salió mal. Parecía tan fácil que no pudo negarse y le había jurado a su mujer que sería el último robo. Tal vez, la única verdad que le dijo en mucho tiempo.
Mientras le ordenaban rendirse, giró el tambor del revólver. Maldijo el poco tiempo que le daba el cuentito para actuar antes que un tirador disparara.
Giró la cabeza y vio la única salida: Negociar con el responsable. Dirigió sus ruegos hacia mí, que soy el creador de su realidad Lo maté. Justo llegaba a las cien palabras.
Secreto
Descubrí este valioso secreto hace unos tres años. Un día recibí un paquete sin remitente que decía: Caja mágica, por favor, no abrir hasta dentro de un año. Guardé la misteriosa caja y, obediente como siempre, la dejé cerrada.
Pasaba el tiempo y lograba vencer la tentación, pero llegó el día en el que no tendría que aguantar más, el indicado por la caja. Fui abriendo la caja lentamente y me sorprendí cuando leí lo siguiente: aquí tienes tu recompensa por ser tan paciente, el secreto de la felicidad, el cual es…
(Llegué a cien palabras, perdón por las molestias)





