.Raíces en el Médano. XIV.
Con la mirada puesta en el futuro: el agua corriente y las cloacas
Por: Silvia Ezpeleta
Hacia finales de la década del setenta, Villa Gesell ya no era aquel paraje de pioneros solitarios. La edificación se incrementaba a un ritmo vertiginoso y la población crecía a la par. El salto demográfico era elocuente, pero ese mismo progreso trajo desafíos estructurales urgentes. El aumento de habitantes permanentes y la llegada masiva de turistas demandaban servicios básicos que estuvieran a la altura de las circunstancias.
Como siempre ocurrió en nuestra historia cuando un problema colectivo requería ser discutido, la respuesta nació de la propia comunidad. Las instituciones locales volvieron a tomar las riendas y fue la Cámara de Comercio la entidad que comenzó a trabajar intensamente para lograr la instalación de las redes de saneamiento.
Un hito para el desarrollo
La meta era clara: dotar a la ciudad de agua corriente y cloacas, un paso indispensable pensando en el bienestar de las generaciones futuras. Tras intensas gestiones, el gran hito se consolidó hacia 1978.
Las crónicas e imágenes de la época inmortalizaron el momento exacto en que los miembros de la entidad y las autoridades sellaron el acuerdo. En aquella histórica mesa de firmas, inmortalizada en las gráficas, se encontraban comprometidos vecinos y dirigentes como Alfredo Pou, Alfredo Ezpeleta, Miguel Ángel Capurro, Alberto Maldonado, Rodolfo Porto, Carlos Denegri, José Luis Mosteiro, Armando Furlan y Nore Zoilo, acompañando al propio Carlos Gesell.
A partir de esa firma clave, otras obras de infraestructura se irían sumando con el tiempo, permitiendo que Villa Gesell continuara expandiéndose sin perder su horizonte. Aquella gesta vecinal demostró, una vez más, que la previsión y el esfuerzo compartido son las verdaderas bases sobre las que se asienta nuestro progreso.






