LOS ARGENTINOS SE SIENTEN SATISFECHOS CON SU VIDA, PREOCUPADOS POR EL PRESENTE Y ESPERANZADOS CON EL FUTURO
Economía, seguridad y estrés son sus principales malestares, pero creen que estarán mejor en los próximos cinco años
RESUMEN EJECUTIVO
La satisfacción personal de los argentinos respecto de su propia vida es mayoritariamente positiva. El 58% califica su conformidad entre 7 y 10 puntos, frente a un 17% que expresa baja satisfacción. El nivel más alto aparece entre los millennials (65%) y cae al 46% entre la Generación X.
La economía es el principal foco de insatisfacción. Apenas el 29% manifiesta una alta satisfacción con su situación económica, mientras que el 52% expresa una valoración baja. La insatisfacción llega al 77% entre quienes están desempleados y al 62% en los sectores socioeconómicos bajos.
El bienestar individual convive con un clima social mucho más dividido. Mientras el 36% considera alto el estado de ánimo de su comunidad, un 37% lo evalúa como bajo. Entre los mayores de 65 años, la percepción negativa llega al 54%, frente al 17% entre los jóvenes de 16 a 29 años.
La preocupación y el estrés forman parte de la vida cotidiana de una proporción importante de la población. El 57% afirma haber sentido preocupación muchas veces o con mayor frecuencia y el 52% señala lo mismo respecto del estrés. En ambos casos, la incidencia es considerablemente mayor entre las mujeres y entre las personas de 30 a 49 años.
Los vínculos personales aparecen como uno de los principales sostenes del bienestar. El 71% expresa alta satisfacción tanto con su vida familiar como con su relación con la naturaleza; también reciben valoraciones positivas los amigos (66%) y la salud personal (65%).
La seguridad y el lugar donde se vive muestran fuertes contrastes. Mientras el 60% está altamente satisfecho con el lugar donde vive, la seguridad de la ciudad divide las opiniones: el 38% expresa alta satisfacción y el 39% baja. La insatisfacción con la seguridad trepa al 59% en GBA, frente al 35% en CABA y 33% en el resto del país.
Pese a las dificultades del presente, predominan las expectativas positivas sobre el futuro. El 58% cree que estará mejor en términos de bienestar y calidad de vida dentro de cinco años, el 51% se declara optimista respecto de su futuro personal y el 60% considera probable alcanzar sus principales metas.
La expectativa es especialmente alta entre los jóvenes: el 80% de la Generación Z cree que estará mejor y el 78% considera probable alcanzar sus metas.
PRESENTACIÓN
En la sociedad argentina, el malestar respecto de las condiciones de vida convive con una evaluación relativamente positiva de la propia vida y, sobre todo, con expectativas favorables hacia el futuro. Esta es una de las principales conclusiones que surge de una encuesta nacional realizada a 1028 personas, que indagó distintas dimensiones del bienestar, las emociones cotidianas y las expectativas personales.
El estudio fue realizado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de UADE y permite observar el bienestar de los argentinos desde una perspectiva amplia. No solo considera la situación económica o laboral sino también los vínculos, la salud, el entorno, las emociones y la percepción sobre el futuro. En ese mapa, el 58% de los consultados expresa un alto nivel de satisfacción con su vida, aunque esa percepción no se replica cuando se evalúan algunas de las condiciones concretas que atraviesan la vida cotidiana. El contraste más marcado aparece en el terreno económico. La situación económica es la dimensión peor evaluada, con un 52% de respuestas que expresan baja satisfacción. La seguridad también constituye un punto crítico, especialmente en el Gran Buenos Aires. En cambio, los vínculos familiares, los amigos, la salud y el lugar donde se vive reciben valoraciones considerablemente más positivas. El estudio también muestra que el bienestar no está exento de conflictividad emocional. La preocupación y el estrés aparecen como las experiencias negativas más frecuentes, con una incidencia particularmente elevada entre las mujeres y los adultos de edades medias. Al mismo tiempo, la percepción del clima social está dividida; prácticamente la misma proporción de argentinos considera alto o bajo el estado de ánimo de la comunidad en la que vive.
Sin embargo, la mirada hacia adelante introduce un componente de esperanza. Casi 6 de cada 10 argentinos creen que estarán mejor dentro de cinco años, la mitad se declara optimista respecto de su futuro personal y 6 de cada 10 confían en poder alcanzar sus principales metas. Esta expectativa es especialmente fuerte entre los jóvenes, lo cual configura uno de los rasgos más relevantes que revela este estudio. Estamos ante una sociedad que expresa dificultades concretas en el presente, pero que conserva una significativa confianza en su capacidad de construir un futuro mejor.
NIVEL DE SATISFACCIÓN CON EL ESTILO DE VIDA PERSONAL
6 de cada 10 personas manifiestan un alto nivel de satisfacción con su vida, con diferencias según la edad: alcanza su máximo entre los millennials (65%) y disminuye entre la Generación X (46%). Base: Población argentina adulta – Total Nacional (1028 casos) Fuente: Elaboración propia
Como punto de partida, la encuesta relevó el nivel de satisfacción general con la vida, (a través de una escala numérica donde 1 significaba completamente insatisfecho y 10 completamente satisfecho). A diferencia de otros indicadores, como los ingresos, el empleo o las condiciones materiales de vida, esta variable procuró captar la evaluación que cada individuo realiza sobre su propia vida, integrando dimensiones personales, familiares, laborales y emocionales. Los resultados muestran que el 58% de los encuestados se ubica en un nivel alto de satisfacción (calificaciones entre 7 y 10), mientras que un 25% expresa un nivel intermedio (valores de 5 y 6) y un 17% manifiesta una baja satisfacción (entre 1 y 4).
Al analizar la distribución completa de las respuestas, se observa que las puntuaciones más frecuentes se concentran en los valores altos de la escala: el 21% califica su satisfacción con un 8, el 15% con un 7, el 13% con un 10 y el 9% con un 9. En el otro extremo, el valor 1 representa por sí solo el 7% de las respuestas, superando a cualquiera de las restantes puntuaciones bajas (2, 3 y 4), lo que evidencia la existencia de un grupo minoritario pero claramente insatisfecho con su situación general. El nivel de satisfacción presenta diferencias importantes según la etapa del ciclo vital y la situación personal de los encuestados. Los millennials (28 a 43 años) registran el mayor nivel de satisfacción (65%), mientras que este indicador desciende de manera significativa entre la Generación X (44 a 59 años), donde alcanza el 46%.
También se observan niveles más elevados entre quienes poseen educación secundaria (65%) o superior (64%), en comparación con las personas que cuentan con estudios primarios (51%). En términos socioeconómicos, la satisfacción disminuye entre los sectores DE (50%), mientras que asciende al 66% en los niveles medios (C2C3) y al 63% en los sectores altos (ABC1). Asimismo, los residentes del Gran Buenos Aires (51%) expresan menores niveles de satisfacción que quienes viven en CABA (60%) o en el interior del país (60%).
La situación laboral y la composición del hogar también muestran asociaciones relevantes con el bienestar percibido. Los niveles más altos de satisfacción corresponden a quienes trabajan a tiempo completo (66%), mientras que descienden marcadamente entre las personas desempleadas (42%) y los estudiantes (44%).
Por otra parte, el porcentaje más elevado se observa entre quienes viven en pareja y sin hijos (76%), seguidos por quienes viven en pareja con hijos que ya no residen en el hogar (64%). En contraste, los niveles de satisfacción son menores entre quienes viven con familiares o amigos (48%) o con hijos, pero sin pareja (53%).
NIVEL DE SATISFACCIÓN DE LA COMUNIDAD
La percepción sobre el estado de ánimo de la comunidad se encuentra dividida: un 36% considera que es alto, mientras que un porcentaje similar (37%) lo evalúa como bajo.
Base: Población argentina adulta – Total Nacional (1028 casos) Fuente: elaboración propia
De manera complementaria a la evaluación individual del bienestar, la encuesta indagó cómo las personas perciben el estado de ánimo general de la comunidad o localidad donde viven. Este indicador busca aproximarse a la percepción del clima social, es decir, a la evaluación que los individuos realizan sobre el humor colectivo, la disposición y el bienestar percibido en su entorno cercano.
Los resultados muestran una distribución equilibrada entre valoraciones positivas y negativas: un 36% de los encuestados ubica el estado de ánimo de su comunidad en niveles altos (puntajes entre 7 y 10), mientras que un 37% lo posiciona en niveles bajos (entre 1 y 4). En tanto, un 27% asigna una valoración intermedia (valores 5 y 6).
Al observar la escala completa, las respuestas se concentran principalmente en los extremos negativos y positivos. La puntuación 1 es la más elegida, con un 16% de menciones, seguida por el valor 7 (14%), mientras que los valores 8 y 6 reúnen un 12% cada uno.
En el extremo superior de la escala, solo un 7% considera que el estado de ánimo comunitario alcanza el máximo nivel (10), mientras que un 3% lo ubica en 9.
La percepción del estado de ánimo de la comunidad presenta diferencias significativas principalmente según la edad. Los niveles más altos de valoración positiva se registran entre los jóvenes de 16 a 29 años, donde el 51% considera que el clima anímico de su comunidad es alto, mientras que esta percepción disminuye entre las personas de 50 a 64 años (24%) y los mayores de 65 años (27%).
En sentido contrario, las evaluaciones negativas aumentan con la edad: alcanzan el 50% entre quienes tienen entre 50 y 64 años y el 54% entre los mayores de 65 años, frente al 17% registrado entre los jóvenes.
También se observan diferencias según zona de residencia y género. La percepción de un estado de ánimo comunitario bajo aumenta entre los residentes de GBA (45%), en comparación con quienes viven en CABA (36%) o en el interior del país (34%).
Asimismo, las mujeres tienden a expresar una mirada algo más crítica que los hombres: mientras el 40% de ellas ubica el estado de ánimo de su comunidad en niveles bajos, este porcentaje desciende al 33% entre los varones.
Finalmente, en términos educativos y socioeconómicos no se observan diferencias marcadas, aunque las personas con estudios secundarios presentan una mayor proporción de valoraciones altas (40%) respecto de quienes cuentan con educación superior (32%).
SATISFACCIÓN CON LAS CONDICIONES MATERIALES Y EL ENTORNO
La situación económica constituye la principal fuente de insatisfacción: 5 de cada 10 personas (52%) expresan una valoración baja. En contraste, el lugar donde viven alcanza una valoración positiva del 60%, mientras que la seguridad en la ciudad presenta una percepción más crítica, con un 39% de baja satisfacción.
A continuación, la encuesta indagó el nivel de satisfacción con distintas dimensiones vinculadas a las condiciones materiales de vida y al entorno cotidiano de las personas, incluyendo aspectos económicos, laborales y relacionados con el contexto de residencia. La situación económica es la dimensión con la valoración más negativa entre las evaluadas: solo un 29% de los encuestados expresa un nivel alto de satisfacción, mientras que más de la mitad (52%) manifiesta una baja satisfacción con su situación económica. Un 19% se ubica en una posición intermedia. Base: Población argentina adulta – Total Nacional (1028 casos) Fuente: elaboración propia
En cambio, la percepción sobre el trabajo presenta un balance más favorable, aunque con opiniones divididas: un 43% expresa una alta satisfacción, mientras que un 34% manifiesta una valoración baja y un 23% se ubica en un nivel intermedio. Por otro lado, las dimensiones vinculadas con el entorno presentan percepciones más favorables. El 60% de los encuestados afirma estar altamente satisfecho con el lugar donde vive, frente a un 17% que expresa baja satisfacción. En cambio, la seguridad en la ciudad de residencia aparece como una de las dimensiones más críticas: mientras un 38% expresa un nivel alto de satisfacción, un porcentaje similar (39%) manifiesta una baja satisfacción. El 23% restante se ubica en una valoración intermedia.
La baja satisfacción respecto de la seguridad alcanza al 59% de los residentes de GBA, frente al 35% en CABA y al 33% en el interior del país. También se observa una diferencia por género: mientras el 45% de las mujeres expresa una valoración negativa de la seguridad de su ciudad, este porcentaje desciende al 32% entre los hombres.
La satisfacción con la situación económica presenta diferencias según el nivel socioeconómico y la situación ocupacional de los encuestados. Mientras que la insatisfacción alcanza al 62% en los sectores de nivel socioeconómico bajo (DE), desciende al 46% en los segmentos medios (C2C3) y al 33% en los niveles altos (ABC1).
se observan diferencias marcadas según condición laboral: la percepción negativa se eleva al 77% entre las personas desempleadas, frente al 41% entre quienes trabajan a tiempo completo.
Asimismo, la insatisfacción aumenta entre los mayores de 60 años (60%), quienes cuentan con estudios primarios (61%) y entre los residentes de GBA (59%).
En relación con el trabajo, la satisfacción se incrementa entre quienes cuentan con mayor nivel educativo (52% entre quienes tienen estudios superiores) y entre los sectores socioeconómicos más altos (54% en ABC1), mientras que disminuye entre los niveles bajos (33%).
También se observan diferencias según situación ocupacional: quienes trabajan a tiempo completo o parcial presentan los niveles más elevados de satisfacción (52% y 53%, respectivamente), mientras que este indicador desciende entre desempleados (11%) y estudiantes (14%).
La valoración del lugar donde viven muestra un patrón diferente: se trata de una de las dimensiones mejor evaluadas, aunque con una diferencia territorial marcada. La satisfacción aumenta entre residentes de CABA (67%) y del interior del país (65%), mientras que disminuye significativamente en GBA (45%).
Asimismo, los niveles más altos se observan entre quienes viven en pareja con hijos que ya no residen en el hogar (75%) y entre quienes viven en pareja con hijos en el hogar (66%).
SATISFACCIÓN CON EL BIENESTAR PERSONAL Y LOS VÍNCULOS
Las dimensiones vinculadas con los vínculos y el bienestar personal presentan valoraciones mayormente positivas: 7 de cada 10 personas expresan una alta satisfacción con su vida familiar y su relación con la naturaleza. En contraste, la relación de pareja concentra el mayor nivel de insatisfacción relativa, seguida por el tiempo libre o de ocio.
el objetivo de complementar la pregunta anterior, la encuesta indagó el nivel de satisfacción con distintas dimensiones vinculadas al bienestar personal, los vínculos afectivos y las actividades de la vida cotidiana. Estas dimensiones permiten conocer cómo las personas evalúan aspectos asociados al apoyo social, la salud, el disfrute personal y las relaciones significativas.
Base: Población argentina adulta – Total Nacional (1028 casos) Fuente: elaboración propia
Los resultados muestran valoraciones mayormente positivas en todas las dimensiones analizadas. La vida familiar y la relación con la naturaleza son los aspectos con mayores niveles de satisfacción: en ambos casos, un 71% de los encuestados expresa una valoración alta (puntajes entre 7 y 10). Le siguen la satisfacción con los amigos (66%) y la salud personal (65%).
Por su parte, el tiempo libre o de ocio presenta una valoración positiva algo menor: un 53% manifiesta un alto nivel de satisfacción, mientras que un 23% expresa una valoración baja. La relación de pareja también muestra una evaluación mayormente favorable (59% de satisfacción alta), aunque concentra el mayor nivel de insatisfacción dentro de este grupo de dimensiones: un 29% la ubica en niveles bajos. En términos generales, las valoraciones sobre bienestar personal y vínculos presentan niveles elevados de satisfacción en la mayoría de los segmentos analizados, aunque se observan algunas diferencias asociadas al ciclo de vida y la composición del hogar.
La satisfacción con la vida familiar aumenta entre quienes tienen hijos (77%) respecto de quienes no los tienen (65%), y también entre quienes viven en pareja con hijos en el hogar (77%) o en pareja sin hijos (76%). En el caso de la relación de pareja, las diferencias son más marcadas: la valoración positiva asciende al 77% entre quienes viven en pareja con hijos y al 75% entre parejas sin hijos, mientras que disminuye al 47% entre quienes viven solos y al 39% entre quienes viven con hijos pero sin pareja en el hogar.
En relación con la salud, aparece una diferencia esperable según edad: los jóvenes de 16 a 27 años registran el nivel más alto de satisfacción (81%), mientras que el indicador desciende entre las generaciones mayores, especialmente entre quienes tienen entre 44 y 59 años (56%) y los mayores de 60 años (59%). Asimismo se observa una menor satisfacción entre quienes no trabajan (54%) y, particularmente, entre las amas de casa (47%) y jubilados o pensionados (52%).
Por último, la relación con la naturaleza presenta una valoración positiva generalizada, aunque con diferencias territoriales: alcanza su máximo nivel entre residentes del interior del país (77%) y disminuye entre quienes viven en GBA (55%).
ESTADOS EMOCIONALES EN LA VIDA COTIDIANA
La preocupación, el estrés y la sensación de sobrecarga son los estados emocionales negativos que aparecen con mayor frecuencia entre los encuestados, con una mayor incidencia entre mujeres y adultos de edades medias. Base: Población argentina adulta – Total Nacional (1028 casos) Fuente: elaboración propia Luego de indagar en la satisfacción con diferentes dimensiones de la vida cotidiana, la encuesta exploró la frecuencia con la que las personas experimentaron distintos estados emocionales vinculados con el malestar psicológico, como preocupación, estrés, cansancio, tristeza o soledad. Entre los estados emocionales relevados, la preocupación es la que presenta mayor presencia sostenida: un 57% de los encuestados afirma haberse sentido muy preocupado/a muchas veces (28%), la mayoría del tiempo (17%) o todo el tiempo (12%).
En segundo lugar aparece el estrés, experimentado con frecuencia por un 52% de las personas al sumar quienes lo sintieron muchas veces (27%), la mayoría del tiempo (17%) o todo el tiempo (8%).
Finalmente, la sensación de estar sobrepasado/a por las tareas o el trabajo alcanza al 39% de los consultados cuando se consideran quienes atravesaron esta situación muchas veces o con mayor frecuencia.
preocupación presenta diferencias relevantes según género, edad y zona de residencia. La presencia persistente de esta emoción (la mayoría del tiempo o todo el tiempo) alcanza al 36% entre las mujeres, frente al 21% entre los hombres.
También se destaca entre las personas de 30 a 49 años (36%), mientras que disminuye entre los mayores de 65 años (18%). En términos territoriales, la preocupación sostenida aumenta entre residentes de GBA (32%), frente al 20% en CABA y el 29% en el interior del país.
El estrés muestra un patrón similar: la frecuencia persistente asciende al 33% entre las mujeres, duplicando prácticamente el registro de los hombres (16%). Asimismo, se concentra especialmente entre las personas de 30 a 49 años (36%), mientras que disminuye entre los mayores de 65 años (12%). Por zona de residencia, GBA vuelve a presentar una mayor incidencia (34%) respecto de CABA (21%) y el interior del país (22%).
La sensación de estar sobrepasado/a por las tareas o el trabajo también presenta mayores niveles entre mujeres y adultos jóvenes. La experiencia persistente alcanza al 19% de las mujeres, frente al 12% de los hombres, y se eleva entre los jóvenes de 16 a 29 años (21%) y quienes tienen entre 30 y 49 años (18%). En cambio, disminuye entre los mayores de 65 años (7%).
El desgano y la falta de energía presentan una presencia relevante: un 41% de los encuestados afirma haberse sentido de esa manera muchas veces (25%), la mayoría del tiempo (10%) o todo el tiempo (6%). En una proporción similar, un 40% manifiesta haber tenido problemas para dormir muchas veces o con mayor frecuencia. Por su parte, un 36% señala haber experimentado sensaciones de tristeza, vacío o depresión muchas veces, la mayoría del tiempo o todo el tiempo.
La irritabilidad o el malhumor también forman parte de la experiencia emocional cotidiana de una proporción significativa: un 34% afirma haberlos sentido muchas veces o más. En tanto, la sensación de soledad presenta una menor frecuencia relativa, aunque igualmente alcanza a casi 3 de cada 10 personas: un 29% manifiesta haberse sentido muy sola/o muchas veces, la mayoría del tiempo o todo el tiempo.
Finalmente, el agobio por la convivencia en el hogar es el estado emocional con menor presencia dentro de los relevados: un 22% indica haberlo experimentado muchas veces o con mayor frecuencia, mientras que un 41% afirma no haberlo sentido en ningún momento.
En estas dimensiones también se observa, en varios casos, una mayor presencia de malestar emocional entre las mujeres. La sensación persistente de desgano y falta de energía alcanza al 22% de las mujeres, frente al 10% de los hombres.
EXPECTATIVAS RESPECTO DEL BIENESTAR Y LA CALIDAD DE VIDA
6 de cada 10 encuestados proyectan una mejora en su bienestar y calidad de vida durante los próximos cinco años. Esta expectativa positiva aumenta significativamente entre los jóvenes: alcanza al 80% de la Generación Z y desciende al 39% entre los baby boomers. Base: Población argentina adulta – Total Nacional (1028 casos) Fuente: Elaboración propia
Luego de explorar la satisfacción actual con diferentes dimensiones de la vida y la frecuencia de distintas experiencias emocionales, la encuesta indagó la percepción que tienen los consultados sobre su futuro personal. En particular, se consultó cómo creen que evolucionará su bienestar y calidad de vida en los próximos cinco años en comparación con su situación actual. Los resultados muestran una perspectiva mayormente optimista sobre el futuro individual. Un 58% de los encuestados considera que dentro de los próximos cinco años estará mejor que en la actualidad, agrupando a quienes creen que estarán mucho mejor (29%) y algo mejor (29%). Por otro lado, un 20% anticipa un escenario negativo, compuesto por quienes creen que estarán algo peor (10%) o mucho peor (10%), mientras que un 13% considera que su situación se mantendrá igual y un 9% no puede precisar una respuesta. Las expectativas sobre una mejora en el bienestar y la calidad de vida en los próximos cinco años presentan diferencias significativas según generación. El optimismo aumenta notablemente entre los más jóvenes: alcanza al 80% de la Generación Z (16 a 27 años) y disminuye progresivamente entre los grupos de mayor edad, ubicándose en 63% entre los millennials, 48% entre la Generación X y 39% entre los baby boomers. También se observan diferencias según situación ocupacional y composición del hogar. La expectativa de mejora alcanza su nivel más elevado entre los estudiantes (90%), mientras que disminuye entre los jubilados, pensionados o personas con discapacidad (47%) y las amas de casa (48%). Asimismo, quienes no tienen hijos presentan una perspectiva algo más positiva (63%) que quienes sí tienen hijos (55%). En menor medida, aparecen diferencias según nivel socioeconómico: el optimismo aumenta entre los sectores medios (64%) respecto de los niveles bajos (53%).
OPTIMISMO RESPECTO DEL FUTURO PERSONAL
La mitad de los encuestados se declara optimista respecto de su futuro personal, mientras que 3 de cada 10 manifiestan incertidumbre.
De manera complementaria a la proyección sobre la evolución del bienestar y la calidad de vida en los próximos años, la encuesta indagó el nivel de optimismo o pesimismo con el que las personas afrontan su futuro personal. Los resultados muestran un predominio del optimismo, aunque con una proporción significativa de respuestas intermedias. Un 51% de los encuestados afirma sentirse muy optimista (25%) o bastante optimista (26%) respecto de su futuro personal. En contraste, un 16% manifiesta una percepción negativa, agrupando a quienes se sienten bastante pesimistas (10%) o muy pesimistas (6%).
Base: Población argentina adulta – Total Nacional (1028 casos) Fuente: Elaboración propia
Por su parte, un 28% adopta una posición neutral al señalar que no se siente ni optimista ni pesimista, mientras que un 5% no define su respuesta. En conjunto, los resultados muestran que, aunque el optimismo constituye la postura predominante, casi un tercio de la población mantiene una mirada más incierta o indefinida sobre su futuro personal. Los hombres expresan una mirada más positiva que las mujeres: el 58% se declara muy o bastante optimista frente al 44% registrado entre ellas. También se observa una diferencia generacional significativa: el optimismo alcanza su nivel más elevado entre la Generación Z (64%) y disminuye progresivamente entre los grupos de mayor edad, hasta ubicarse en 37% entre los baby boomers.
La situación ocupacional también marca diferencias importantes. El optimismo aumenta entre quienes se encuentran estudiando (72%) y entre las personas desempleadas (63%), mientras que disminuye entre quienes no trabajan (35%), las amas de casa (32%) y los jubilados, pensionados o personas con discapacidad (39%).
En menor medida, se observan diferencias según composición del hogar: la valoración positiva del futuro aumenta entre quienes viven en pareja sin hijos (55%) o en pareja con hijos (54%), mientras que desciende entre quienes viven con hijos pero sin pareja en el hogar (41%) y quienes viven solos (44%).
EXPECTATIVAS DE LOGRO DE METAS PERSONALES
6 de cada 10 encuestados consideran probable alcanzar las metas importantes que tienen para su vida, con mayores niveles de confianza entre jóvenes, hombres y personas vinculadas con actividades educativas o laborales. Base: Población argentina adulta – Total Nacional (1028 casos) Fuente: Elaboración propia
Finalmente, la encuesta indagó sobre la percepción de capacidad personal para concretar objetivos a futuro. Este indicador permite complementar las expectativas sobre bienestar y optimismo general, incorporando la evaluación que realizan las personas sobre sus propias posibilidades de alcanzar metas relevantes en su trayectoria de vida. Los resultados muestran una percepción mayormente positiva sobre las posibilidades de logro personal. Un 60% de los encuestados considera muy probable (26%) o bastante probable (34%) alcanzar las metas importantes que tiene para su vida. En contraste, un 34% expresa una mirada más negativa al considerar que resulta poco probable (24%) o nada probable (10%), mientras que un 6% no define su respuesta. La confianza en la posibilidad de alcanzar objetivos personales presenta diferencias según distintos perfiles sociodemográficos. El optimismo aumenta significativamente entre los más jóvenes: alcanza al 78% de la Generación Z (16 a 27 años) y disminuye progresivamente entre los grupos de mayor edad, hasta ubicarse en 44% entre los baby boomers. También se observan diferencias por género: los hombres presentan una mayor confianza en la posibilidad de alcanzar sus metas (67%) respecto de las mujeres (56%). Asimismo, la expectativa de logro es más elevada entre quienes estudian (82%) y quienes trabajan (64%), mientras que disminuye entre las amas de casa (38%) y jubilados, pensionados o personas con discapacidad (48%).
Por otra parte, la educación y la zona de residencia muestran diferencias moderadas. La percepción positiva aumenta entre quienes cuentan con estudios secundarios (66%) o superiores (63%) respecto de quienes tienen educación primaria (54%), y alcanza niveles algo mayores en el interior del país (63%) que en GBA (52%).
FICHA TÉCNICA Cobertura: nacional. Todas las regiones del país. Universo y cantidad de casos: población argentina adulta (16 años y más). Tamaño muestral: 1028 casos. Técnica de recolección de datos: encuestas online. Ponderación: los resultados finales fueron ponderados por género, edad, nivel educativo y zona de residencia según los parámetros censales provistos por el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censo). Fecha de Campo: 21 de julio al 5 de agosto de 2026 STAFF Daniel Alberto Sinopoli Faustina De Gennaro María Isabel Alegre Juan Pablo Bolivio Vocero: A DESIGNAR COLABORACIÓN Investigación y consultoría Voices! https://www.voicesconsultancy.com/ Marita Carballo Constanza Cilley Manuel Hermelo Julia Kantt CÓMO CITAR ESTE TRABAJO CIS (2026). Informes de Opinión Pública CIS UADE. Salud mental y bienestar cotidiano como posible indicador del clima emocional y social del país. Centro de Investigaciones Sociales (CIS). Fundación UADE. Voices Research and Consultancy. ISSN xxxxxxxx. Octubre 2026.





