RAÍCES EN EL MÉDANO
XXII. Un oasis en las dunas. Historia del Villa Gesell Golf Club
Por: Silvia Ezpeleta
A mediados de la década de 1960, cuando se ingresaba a la Villa por el histórico Camino de los Pioneros, nació una idea audaz. Fue el escribano Adriano Bonanni quien le acercó a Don Carlos Gesell la propuesta de dotar a la comunidad de un club de golf. La respuesta de Don Carlos fue inmediata: donó cincuenta hectáreas de dunas vivas. El diseño del proyecto fue encomendado al prestigioso ingeniero Luther H. Koontz —quien colaboró estrechamente con el afamado diseñador de canchas Alister MacKenzie—. Koontz moldeó el paisaje respetando la topografía natural del terreno, integrando hábilmente sus ondulaciones con una tupida arboleda de pinos, eucaliptos y cipreses.
Con la entrada principal sobre aquel trazado pionero, la institución arrancó con un recorrido inicial de 9 hoyos. Durante décadas sumó canchas de tenis donde se disputaron torneos nacionales, cancha de fútbol, rugby y caballeriza.
Proyección y reconocimiento
Hacia los años 80, el club logró un sólido reconocimiento regional, y en la década del 90 se convirtió en miembro fundador de la Federación Mar y Sierras y parte activa de la Asociación Argentina de Golf. Sin embargo, para dar el salto definitivo hacia las grandes competencias nacionales, en el año 2002 comenzó una ambiciosa ampliación.
Cuatro años más tarde, en 2006, se inauguraron oficialmente los 9 hoyos restantes, completando el circuito de 18 hoyos actual. Con su diseño técnico y su rica vegetación, el trazado convoca en temporada alta a unos doscientos jugadores por día, consolidándose como un verdadero orgullo geselino donde la naturaleza y el deporte se funden en perfecta armonía.






