La Memoria como Escudo contra el Silencio
No a la Nostalgia, Si a la Resistencia
A 50 años del inicio de la etapa más oscura de nuestra historia, recordar el 24 de marzo de 1976 no es un ejercicio de nostalgia, sino un acto de resistencia política y cultural. El golpe cívico-militar no solo derrocó a un gobierno constitucional; buscó instaurar el terror a través de la desaparición forzada, la tortura y un plan sistemático de censura que intentó anular el pensamiento crítico.
Listas negras
La dictadura entendió temprano que para controlar el cuerpo social debía, primero, amordazar su palabra. Por ello, se persiguió con saña a intelectuales, periodistas y artistas. Libros hoy fundamentales como El Principito fueron prohibidos por promover la libertad, y canciones que forman parte de nuestro ADN cultural fueron silenciadas bajo listas negras. Se buscó “romper” la sociedad, dejando una huella de incomunicación que solo la valentía de figuras como Rodolfo Walsh y la persistencia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo lograron perforar.
Responsabilidad
Hoy, frente a discursos que intentan relativizar lo sucedido, la labor editorial y periodística debe ser clara: Nunca Más. La democracia no es solo un sistema de votos, es el derecho inalienable a la verdad y a la información sin miedo. El compromiso de este periodista, sigue siendo el de construir futuro sobre las bases de la justicia, honrando a quienes dieron su vida por una palabra libre.
Ejercer la memoria es nuestra responsabilidad colectiva para que los horrores del pasado no encuentren grietas por donde repetirse.





