.Raíces en el Médano. XXI. Los Montesco y Capuleto del aire. Lito Poggi y El Negro Latini.
Por: Silvia Ezpeleta
La historia de la radiofonía en Villa Gesell tiene sus cimientos a mediados de los años ´70 y lleva la firma de dos figuras míticas: El Negro Ángel Latini y Lito Poggi. Encarnaron una rivalidad entrañable, casi al estilo de Montesco y Capuleto, disputándose paso a paso la preferencia del éter geselino en una época donde hacer radio requería tanta pasión como ingenio artesanal.
El Negro Latini arranco con la publicidad móvil en un jeep equipado con bobinas re-entrantes que recorrían las pocas cuadras de la Villa de entonces. Tiempo después dio el salto a la red de altoparlantes fijos sobre la calle principal —la famosa Propaladora— y, ante la imposibilidad legal de instalar una señal de AM, puso en marcha la radio por cable. Latini era el hombre práctico y campechano de la premisa “lo arreglamos con un alambre”, capaz de hacer funcionar consolas, micrófonos o licuadoras con la misma destreza.
La llegada de las FM
En ese camino cruzó su destino con Lito Poggi, un hombre de perfil técnico y refinado, excelente pianista de jazz que aseguraba haber trabajado como ingeniero electrónico en Estados Unidos y operado para figuras de la talla de Hugo Guerrero Martinheitz. La sociedad inicial en la radio por cable dio paso luego a una competencia abierta cuando desembarcó la tecnología de la Frecuencia Modulada.
Lito dio el primer golpe al fundar FM Impacto Radio Centro. Latini, que no pensaba quedarse atrás, instaló tiempo después su propia emisora: Radio Villa Gesell. Con las antenas separadas por apenas cincuenta metros de distancia, ambas radios transmitieron el pulso de la ciudad, apasionando a los oyentes que se dividían entre dos estilos contrapuestos. Con sus diferencias y virtudes, el corpulento Latini y el chiquito Poggi dejaron una huella imborrable, convirtiéndose en los verdaderos pioneros de la comunicación sonora en nuestras arenas.






