. BREVES y CORTITAS . BREVES y CORTITAS .
Huída
Sólo quedan dos personajes. Uno pregunta al otro:
—¿Qué sucede? —El otro responde:
—Es el fin.
Estaban las palabras huyendo del texto: los gerundios y las interjecciones corrían despavoridos; los lugares comunes y las frases hechas abandonaron sus puestos; la estructura del cuento de desmoronaba; los adjetivos eran incitados a la rebelión por la puntuación que, al darse cuenta de la desbandada, se escapan a toda prisa, tropezando al evacuar con las metáforas y la prosa poética que, simplemente histéricas, habían desertado.
El Oso osó…
Fiel a sus “principios” el plantígrado político, fomenta a través de personeros, conflictos contra Gustavo. Por ahora viene fracasando. Pero… seguirá. Tejerá nuevas alianzas y participará de las internas del PJ… Eso si le dan lista o lo expulsan del partido y debe ir por afuera.
La gran Randazzo…
Hace como su amigo, armar el menos “per jodere”….
Y ahora, y ahora…
Deberá hibernar hasta el 2027
Cocodrilo que se duerme….
Resultado mata pasado… Los tradicionales dirigentes del radicalismo local dormitaron y sufrieron una concluyente derrota en la interna partidaria… Aunque no hacen teatro, por ahora, hicieron suya una expresión “del palo”.
“Mutis por el foro….”
Es una expresión propia del mundo teatral que significa ‘salir de escena’ y que, por extensión, se aplica en la lengua general para aludir a irse de algún sitio.
La otra interna silenciosa, pero activa…
Lo malo es que se está conformando entre propios y cercanos…. Entre loas y abrazos, tejen su propia estructura, algunas públicas, otras más oscuras… Estas son las de los obsecuentes… Lo cierto es que ninguno de los actores es capaz de entonar aquel cántico que entonaban los fervorosos militantes de JDP…. “¡La vida por….”! Sí, ese, el que Usted conoce…
Postura
“La ambición suele llevar a los hombres a ejecutar los menesteres más viles; por eso para trepar se adopta la misma postura que para arrastrarse”. Jonathan Swift
Atención
Consejo para un gobernante casi sabio: Los espartanos no deben nunca preguntar cuántos son sino en dónde están los enemigos.
A buen entendedor… pocas palabras.
Adulación
Tácito dijo algo al respecto: Los peores enemigos son los que aprueban siempre.
Ah… una definición, limitativa como todas ellas sobre adulación…
“Es el arte de decir a una persona exactamente lo que ella piensa de sí misma”.
Otra, que va un poco más allá…
“La función esencial de la adulación es alabar a las personas por las cualidades que no tienen”.
Y basta de adulación por hoy. Ustedes son muy importantes para que pierdan el tiempo en estas cuestiones tan banales….
Descubrimiento
Estaba hundido por una tremenda depresión, en total aislamiento. Llevaba así más de un año. Ni el cariño de su familia, ni las atenciones de sus amigos, ni los fármacos habían podido sacarle de su infierno interior.
Se curó el día en que una de sus amigas le trajo un regalo. Él se quedó contemplándolo. Ábrelo le dijo ella. Al romper el papel que lo envolvía, encontró un libro sin título y con todas las páginas en blanco menos la primera, en la que solamente se podía leer: “Tu vida debes escribirla tú mismo”.
Robo
Mis recuerdos desaparecieron como si nunca hubiesen existido, dejando un vacío interior irreparable.
—¿Por qué? —pregunté hace tiempo, cuando intenté aferrarme a ellos.
—¿Por qué no? —me contestó el olvido.
Silencioso e impávido me los fue robando uno a uno.
Apagón
La suerte estaba de su lado: la cena transcurrió a la inevitable luz de las velas. Lo que siguió después, no hubo forma de hacerlo de otra manera. Las consecuencias se sabrán más tarde.
Apocalipsis
A mitad de la lectura, las palabras jugaron como niños en las caracolas de su oído. Las luces se hicieron mortecinas y se instalaron el silencio y la oscuridad. Los ojos vieron sin ver y el alma dejó de tener sentido.
Trapecista
Ahora, mientras se arrastra penosamente en la silla de ruedas, piensa que quizás no fue una buena idea contratar como compañera de número a Olga “La manca”, pero era tan bella…
Desafinada
Allá a lo lejos se ve, contra el tajo del horizonte, la sombra de Santos Vega a lomo de su caballo. Ya no entona sus endechas, no se oye su rasgueo, triste anda las pampas, vencido. Juan Sin Ropa le ganó la vida en una payada de contrapunto.
—Ahora sé que era el Diablo —dice el payador al sol que va cayéndole a un lado—. Aquel día mi guitarra se dio cuenta, compadre, no la puedo culpar.
Sangre
Entre las sombras del callejón, su taconeo se te clava en la carne como agujas. En seguida, tu cuchillo le devuelve el trato, brilla en la oscuridad como ráfagas de jazz. Cuando todo acaba, te agachas para lamer una a una sus heridas. Su sangre tiene un azul intenso. No te extraña, te lo dice la experiencia: Cuanto más puta, más princesa.
PC
La creó, virtual y perfecta, a medida de sus deseos. Encerrada tras el cristal del monitor, le observaba con sus grandes ojos negros, su pelo moreno ondeando con suavidad por una brisa inexistente. Su piel de textura perfecta y su mirada cómplice, eran sólo cálculos y pulsos eléctricos, así como su sonrisa y sus gestos. Pero él hablaba y ella respondía, y sus palabras le daban siempre consuelo y ayuda. En ocasiones se miraban con ternura, y luego reían y seguían charlando. Cuando debía apagar la computadora, su corazón se llenaba de pena y el de ella de frío electrónico.
Síndrome
La ausencia de gestos atrae la atención de las personas con las que intento comunicarme. Por asunto personal y tras un laborioso trabajo interior, he conseguido desprenderme de los rasgos característicos que expresan algún tipo de emoción. Tan sólo el detalle del permanente crecimiento de mi nariz delata la tara psíquica de la que adolezco.
Maestro
Antón Chejov en una especie de consejo al cuentista principiante señalaba que de aparecer una escopeta en las primeras líneas de un relato ésta debía dispararse en algún momento más adelante. Probablemente escribiría eso en un cuarto sin ventanas, con la puerta con doble picaporte y saltando cada vez que sentía el más mínimo ruido, no fuera ser que alguien estuviera escribiendo, en ese mismo momento, una historia en que incluía una escopeta y su precavida persona.
Soledad
-¿Por qué llueve?- te pregunte aquella noche mientras miraba las gotas golpeando la ventana
-Por culpa de los desdichados que no saben llorar- contestaste desde el fondo de la habitación- A Dios le conmueve esa incapacidad, derrama sus lágrimas en sustitución de las de ellos.
Ha llovido durante las últimas tres noches, desde que te fuiste me ha sido imposible llorar.
Ruego
Sólo le pido a Dios que los personajes de mis cuentos no se alcen jamás sobre el papel y se truequen en lectores. Si por desgracia eso ocurriese, tú y yo, mi buen amigo, quedaríamos atrapados entre líneas como pura ficción hasta el fin de los tiempos.





